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Web · 10 de junio de 2026 · 4 min de lectura

La web de tu restaurante no necesita ser bonita. Necesita vender mesas.

Hay webs de restaurante preciosas que no venden una mesa, y webs feísimas con el teléfono echando humo. La diferencia nunca es el diseño: es lo que el visitante puede hacer en los primeros diez segundos. Esta es la lista honesta de lo que tu web necesita — y de lo que le sobra.

Lo que el turista quiere saber (en 10 segundos)

Quien aterriza en tu web viene de Google o de Instagram con tres preguntas: ¿qué ofreces, cuánto cuesta y cómo reservo? Si para responderlas hay que descargar un PDF, esperar una animación o navegar cuatro menús, cierra la pestaña. Tu web compite con la del negocio de al lado, que está a un toque de pulgar.

Los 5 imprescindibles

Lo que le sobra a casi todas

El vídeo de fondo que pesa 40 megas. El "quiénes somos" de cinco párrafos antes de la carta. La galería con 90 fotos casi iguales. El formulario de siete campos que nadie rellena desde 2023. Todo eso no añade reservas: añade segundos de carga y motivos para irse.

Web + WhatsApp: el circuito completo

La jugada ganadora es simple: la web capta y el chat convierte. Google lleva al turista a tu web; la web responde qué/cuánto/dónde en diez segundos; el botón de WhatsApp abre la conversación; y ahí — tú o tu bot — se cierra la reserva. Cada pieza hace su único trabajo, y por eso funciona.

¿Tu web vende o solo existe?

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